¡Un golpe de suerte no siempre es suficiente! Al igual que el gran experto que habla de innovación en una convención no garantiza un resultado a lo largo del tiempo si no encuentra un fermento activo en el contexto empresarial y el apoyo de una dirección creativa.

De hecho, en el último cuarto del siglo pasado cerca del 70% de las principales compañías de Fortune han sido eliminadas de la lista y reemplazadas por nuevas compañías. Entre las principales razones de este cambio está, sin duda, el hecho de que algunas empresas no parecen capaces de cultivar los genes del cambio creativo en la vida cotidiana. Las causas o razones de ello pueden ser muchas y diferentes de un caso a otro, pero el resultado final no parece cambiar: las empresas que no son capaces de afrontar con éxito el cambio, tarde o temprano, están condenadas a abandonar la escena de alguna manera dando paso a otras nuevas capaces de equiparse mejor para modificar sus productos, procesos para adaptarse a las nuevas necesidades del mercado.

Estos resultados confirman la investigación sobre el tema que apoya la forma en que la innovación no se improvisa sino que debe prepararse mediante procesos que la faciliten mediante la formación del pensamiento creativo y de habilidades concretas de innovación a lo largo del tiempo.

Las empresas de éxito, que cambian de piel según las necesidades del usuario final, son lo que todos llamamos empresas que se renuevan o en una palabra "innovadoras". Esta es, de hecho, su respuesta específica que cuestionan y buscan un método que les permita desarrollar una innovación rápida, disruptiva y sostenible para abordar el mercado. Y sí, porque tanto la innovación como la creatividad son el resultado de procesos bien estructurados que deben ser seguidos con meticulosa atención. Precisamente esta severidad de método permite entonces el flujo de ideas y soluciones concretas, gracias a la capacidad de alimentar el desarrollo del pensamiento creativo en la vida cotidiana.