En estos años las empresas invierten cada vez más en el desarrollo del pensamiento creativo como competencia clave que debe adquirirse para responder a los procesos de cambio que son cada vez más oportunos y diferentes del pasado. Y la experiencia del Covid-19 nos ha puesto a todos a prueba al sacar a relucir escenarios líquidos y en constante evolución que ponen a los líderes más brillantes en dificultades para encontrar soluciones cada vez más adecuadas y destinadas a garantizar una mayor competitividad.

Para ello es necesario dotar a los recursos internos de las habilidades y herramientas adecuadas para generar una creatividad "casera". Seamos claros, cuando hablamos de creatividad aquí no queremos referirnos al genio, al talento innato o a la creación de productos creativos para sí mismos que son ciertamente el resultado de profesionales con talento o genios en el trabajo a los que sirven. Aquí nos referimos al deseo de muchas organizaciones iluminadas y conscientes de entrenar sus recursos para "arreglárselas" en la vida cotidiana utilizando el pensamiento creativo de forma deliberada para generar más opciones, por ejemplo, de las que elegir la oportunidad ganadora.

Y ya que si bien es cierto que la creatividad, es ahora universalmente reconocida como la única característica que nos hace capaces de responder a los desafíos de una manera nueva para guiar el cambio, aquí queremos utilizar la definición propuesta por la académica Ruth Noller: "algo nuevo que es útil y sirve a un propósito". 

Por lo tanto, entrenar la creatividad en la empresa significa capacitar a las personas para que sean generadoras, piensen de una manera nueva, activen la imaginación, partiendo de perspectivas aún no exploradas, para lograr un resultado concreto y útil para el contexto organizativo en el que operan.  Básicamente significa invertir en las personas para que se conviertan en células activas de cambio y transformación con un impacto concreto en los resultados empresariales, estructurando claramente procesos creativos capaces de involucrar a las personas de una nueva forma de experimentar y producir productos creativos, generando así un verdadero cambio creativo.